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jueves, 28 de diciembre de 2017

ALGUNAS MODALIDADES DE PAPEL HIGIENICO

ALGUNAS MODALIDADES DE PAPEL HIGIENICO

Francisco L Valderrama A.
Revista Mirador del Suroeste. Diciembre de 2017

Presento excusas por el título de esta nota pero la amarga realidad que vive Colombia lo explica con creces.

Actitudes y prácticas que usualmente podrían tener alcances y significados altruistas han sido degradadas hasta convertirlas en papel higiénico, con el debido respeto por un producto tan útil. Con total desvergüenza se utilizan a conveniencia y luego se tiran a la basura. Sirven para relativizar la ética y esconder comportamientos delictuosos.
Los códigos de ética, bonitos y bien redactados, adornan las recepciones y las páginas web de empresas y compañías públicas y privadas. Pero no siempre se practican. Busque el amigo lector cada escándalo de corrupción y remítase al código de ética de las empresas involucradas para que vea hasta donde llega el cinismo y la desfachatez.
Algunas fundaciones, papel higiénico de gran formato, ataques tardíos de filantropía para limpiar y perfumar fortunas fabulosas amasadas desde un orden institucional al servicio de quienes las acumulan.  Mafalda las llama “reembolsos”
La buena fe y su prima hermana, la conciencia tranquila: Casi sin excepción, todos los protagonistas de escándalos, robos, crímenes, desfalcos al erario públicos, carteles de todo tipo (pañales, cemento, azúcar, salud etc.) dicen haber actuado de buena fe y tener la conciencia tranquila, incluso después de haber sido condenados por la justicia. De esa manera la ética, valor supremo por excelencia, termina usada como papel higiénico por hampones capaces de intentar engañar incluso a su propia conciencia.
Los vencimientos de términos o los fallos comprados podrán servir de papel higiénico en materia política, pero no habilitan éticamente a quien se haya favorecido con ellos. La justicia tiene que ser para todos y no solo para los enemigos, los contradictores políticos o los que roban poquito.
Una práctica que en sus inicios pudo ser un mecanismo limpio y transparente ha sido degradada a niveles vergonzosos: La recolección de firmas para avalar candidaturas. Se utiliza para esconder el hedor y limpiar las culpas propias y las de sus partidos de procedencia que son justamente el origen de todo este  despelote ético.  Doscientos años haciendo todos (subrayo TODOS) lo mismo y ahora nos quieren hacer creer que los culpables son los que nunca han gobernado o los que denuncian o protestan. Mediante esta modalidad de papel higiénico, desde la trastienda, pretenden seguir al mando de un país que hace  años les queda grande. ¡Quizás sea caustico pero deberíamos correr el riesgo que al menos nos roben ladrones nuevos y no los mismos partidos y políticos de siempre!
También se suele utilizar al gobierno precedente como papel higiénico. Es el pan diario en el sector público. Solo que ahora se va a aplicar la fórmula a los gobernantes siguientes, mediante la modalidad de pignorar ingresos futuros, es decir, gastar hoy los recursos que se requieren mañana. Si justamente es por eso que estamos como estamos: porque el de ayer se gastó lo que necesitaba el de hoy. Y en vez de parar esa espiral de insensatez, se quiere ahondar el procedimiento. Simplemente imagine el lector semejante atribución en manos de quienes feriaron bienes públicos como ISAGEN, El CERREJON, CERROMATOSO o en manos de quienes regalaron a UNE. Que tal por ejemplo semejante  barbaridad en una empresa pública ejemplar como EPM. 
No es que estemos en subienda en materia de corrupción pública y privada y ausencia de legitimidad. En esas estamos hace 200 años. Solo que  desaparecido el ruido de fondo de la guerra afloran los verdaderos problemas del país. Por estar persiguiendo los síntomas, la fiebre, las manifestaciones del daño, hizo metástasis la enfermedad: corrupción, inequidad, injusticia, acceso a la tierra. Duele decirlo pero somos un país diseñado para explotar y exprimir al ciudadano, para regalarlo a multinacionales que se enriquecen y se van. Un país en manos de unos pocos que defienden a dentelladas sus privilegios y que son los verdaderos usufructuarios de la corrupción generalizada y la debilidad institucional.
No obstante, Colombia es nuestro país. Uno no se va de casa porque hay criminales o corruptos de cuello blanco. Simplemente los excluye. Con el voto si son actores públicos, el veto si son privados y la sanción social a unos y otros. No puede tener mejor futuro un criminal que un ciudadano honesto. Tener prontuario no puede ser más valorado que tener ética. Para esta clase de hampones solo sirve la cárcel. Hay que tener sí la precaución de no juntarlos con los reclusos ordinarios que son los que suelen poblar las cárceles en Colombia, llenas de los que roban poquito o delinquen en pequeño. De un lado, para no faltar al respeto a los presos, pero también para precaver que se conviertan en “mayoristas” con semejantes compañías!

Se dice que los buenos somos más. Pero parece que los bobos somos todavía más. Está en nuestras manos impedir que el voto se siga utilizando para el mismo menester escatológico. Solo la reflexión colectiva puede detener esta metástasis de corrupción y deshonestidad que amenaza destruirnos como sociedad.

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